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Qué es la fórmula mágica de Greenblatt (y por qué he escrito un libro sobre ella)

Joel Greenblatt no hizo su fortuna con la fórmula mágica. La hizo con otra cosa. Y aun así, la fórmula es lo mejor que le ha regalado al pequeño inversor: no tanto por lo que promete, sino por todo lo que te obliga a aprender por el camino.

Kike · 28 28CEST agosto, 2026
Qué es la fórmula mágica de Greenblatt (y por qué he escrito un libro sobre ella)

En 1994, en la cima de su carrera, Joel Greenblatt cerró su fondo y devolvió el dinero a sus partícipes. Once años después publicó un librito de doscientas páginas donde regalaba su método. Esta es la historia de la fórmula mágica, y de por qué he dedicado tres años a escribir un libro sobre ella.

No sé si lo sabías, pero en 1994 Joel Greenblatt llamó a los partícipes de su fondo y les devolvió el dinero: aportaciones más los beneficios obtenidos. Y no porque hubiera fracasado en su gestión. Todo lo contrario.

Verás, nueve años antes, en 1985, Greenblatt había creado un fondo llamado Gotham Capital con un capital inicial de apenas siete millones de dólares. Pues bien, durante la década siguiente promedió una rentabilidad del ¡50 % anual bruto! Después de comisiones, a los partícipes les quedó en torno a un 30 % anual. Esto, en términos financieros, se denomina: ¡sacarse la po**a!

Perdón por el exabrupto, pero es que es una auténtica barbaridad.

Para que te hagas una idea: 100.000 dólares al 30 % de rentabilidad durante 9 años se convierten en más de 1 millón de dólares.

El cerebro de Greenblatt, su intelecto, su habilidad como inversor, había demostrado ser una máquina de hacer dinero extraordinaria. Sin embargo, cuando tocó la cima, el olimpo de los gestores de fondos del mundo, va, cierra el fondo y devuelve el dinero a los partícipes.

¿Estaba loco? No. Sencillamente quería descansar y dedicarse a lo que más quería en el mundo: su familia.

Esos 50 % no los hizo con la fórmula mágica

Es de recibo ser transparente y decirlo: Greenblatt no consiguió esa brutalidad con la estrategia de la fórmula mágica. Lo hizo con lo que en la industria se llaman situaciones especiales: escisiones, fusiones, reestructuraciones, empresas saliendo de concurso de acreedores. Buscaba oportunidades allá donde no busca nadie.

Cuando Greenblatt se retira, tiene un deseo irremediable de escribir un libro para contar su manera de invertir. Su deseo era ayudar al pequeño inversor. Escribe Tú puedes ser un genio de la bolsa (en la versión inglesa, You Can Be a Stock Market Genius). Y, ¿sabes qué? Que el libro es una auténtica maravilla.

Ahora bien, se le quedó un libro demasiado técnico para el inversor común. Ha contado en alguna ocasión que le salió de un nivel MBA, y que quienes lo compraron y lo leyeron fueron sobre todo sus compañeros de profesión: otros gestores, analistas y asesores interesados en conocer el secreto que había llevado a Greenblatt a lo más alto de la gestión.

El nacimiento de la fórmula mágica

De ese error de cálculo, Greenblatt se propone escribir algo más popular y sencillo. Sencillo en la medida en que propusiera un método de inversión que cualquier persona pudiera replicar con poco esfuerzo, pero que fuera fiel a los principios que él había procesado durante su etapa al frente de Gotham Capital.

Estos principios emanaban de la filosofía del value investing de Benjamin Graham y, posteriormente, evolucionada por Warren Buffett y su inseparable amigo Charlie Munger. Se pueden resumir en una frase exquisita del propio Buffett:

«Es mejor comprar empresas maravillosas a precios razonables que negocios razonables a precios maravillosos.»

De la esencia de esa frase nace, en 2005, El pequeño libro que bate al mercado. Una pequeña joyita de menos de doscientas páginas donde Greenblatt nos regala un método sistemático de inversión que puede aplicar cualquiera con una hoja de Excel y un par de ratios financieros. A esta estrategia Greenblatt la bautizó como the magic formula. La fórmula mágica.

Los números que publica en ese libro son los de su propio backtest: entre 1988 y 2004, diecisiete años, aplicando la fórmula sobre las 3.500 mayores compañías estadounidenses, la cartera promedió un 30,8 % anual. El S&P 500 hizo un 12,4 % en ese mismo periodo. Restringiendo el universo a las 1.000 mayores, para quitar el sesgo de las pequeñas, el resultado bajaba al 22,9 %.

¡Son cifras enormes!

Tobias Carlisle, otro gestor de fondos de estilo value, hizo su propio backtest, sin nada que vender, sobre un periodo mucho más largo: cuarenta y siete años, desde mediados de los sesenta hasta 2011.

Su resultado: 12,79 % anual para la fórmula, frente a un 9,52 % del mercado.

Mucho más modesto. Aun así, por encima del promedio del mercado, lo cual sigue siendo ¡extraordinario!

Haz de nuevo números sencillos: 100.000 dólares al 12,79 % anual durante 47 años se convierten en ¡más de 28 millones de dólares!

A ver, estos cálculos son matemáticas financieras puras y duras. No quiere decir que tú vayas a conseguir acumular ese capital, porque depende del capital que tengas, de tu capacidad para hacer aportaciones periódicas, de tu capacidad para aguantar años, de tu tolerancia a la volatilidad y, también, conviene decirlo, de que la fórmula siga proporcionando retornos de ese orden en el futuro.

Aunque, en este último punto, te digo una cosa:

Certezas sobre el futuro, ninguna. Ni yo ni nadie. Pero la lógica que sostiene la fórmula —comprar buenos negocios a buenos precios— lleva décadas en pie y no la inventó Greenblatt: viene de Graham y pasa por Buffett. Yo, con eso, me apaño.

Lo que realmente me tiene a mí enamorado de la fórmula

Pero te voy a decir una cosa que igual te sorprende: a mí, lo que realmente me enamora de la fórmula no tiene nada que ver con sus potenciales resultados.

En serio. No te vacilo.

Lo mejor de la fórmula, para mí, es que el fundamento con el que se construye es sencillo, elegante, sistemático y tiene una solidez a prueba de bombas: la lógica empresarial de comprar negocios extraordinarios a precios razonables.

Tan simple y tan potente como eso.

Por esto, la fórmula mágica es, sobre todo, un pretexto. Es la excusa perfecta para aprender análisis fundamental y valoración de empresas.

Y ese es exactamente el motivo por el que he escrito este libro.

Porque para aplicar la fórmula de verdad —no para copiar el listado de una web, sino para entenderla— tienes que saber qué es el retorno sobre el capital. Y para eso, qué es el capital empleado. Y para eso, leer un balance. Y entender por qué el EBITDA no es el flujo de caja, y qué es un múltiplo, y dónde se queda corto el PER.

La fórmula te obliga a aprender todo eso. Pero en el orden correcto, y solo cuando lo necesitas.

El libro

La Fórmula Mágica de la Inversión son 457 páginas y ocho capítulos publicados por Profit Editorial.

Intención y pasión le he puesto. Es el resultado de tres años de trabajo, de reflexiones, también de dudas e inseguridades. Pero he de reconocer que ahora, ya con el trabajo realizado, estoy superorgulloso de lo que he escrito. Y sinceramente, creo que he elaborado un manual que va a ser referencia en el sector, sobre todo para los inversores que se quieren iniciar en el análisis fundamental.

¿Sabes cuándo tomé dimensión de esto? Cuando mi amigo José Javier González Murga, gestor del fondo Gestivalue, dijo lo siguiente en el podcast de Value Investing FM:

«Es un libro sobre análisis fundamental y value investing, muy interesante para gente que empieza en esta disciplina de análisis. Con un lenguaje sencillo, es un buen resumen de todo lo clásico del value, de valoración, de selección de buenas empresas, para entender un poco de contabilidad. Todo en un solo libro bastante sencillito, con ejemplos buenísimos. Y creo que va a ser buenísimo para los inversores hispanohablantes que quieran adentrarse en el mundo de los fundamentales.»

Puedes conseguirlo aquí: https://www.amazon.es/Formula-Magica-Inversion-Enrique-Valdecantos/dp/B0H7BLNMZF

Un abrazo,
Enrique